CHIQUITO BLATTER DE LA CALZADA
Chiquito Blatter de la Calzada,
¡qué desparpajo, gracia y salero!,
mas comparándolo al verdadero,
sinceramente, ¡no vale nada!
El gran Chiquito de la Pradera,
el humorista y el cantaor,
tiene una clase y un pundonor
que quien lo imita jamás supera.
Mas al suizo se le disculpa,
porque es discípulo de Confucio,
y de esta forma admite su culpa:
que si era socio, se ha vuelto sucio.
Y aunque prefieras al chico angélico
que ahora milita en el Barcelona,
tu comentario poco modélico
dice bien poco de tu persona.
Que no eres bueno, Blatter, de presi,
de dirigente ni de ministro...
¡A ver si aprendes algo de Messi,
que si es un astro, tú eres un fistro!
O'con D'Amour
Nefertiti Titicaca
¡FEMEN GUANTE!
Lo de estas chicas de Femen,
¿no es un problema de semen?
Porque tramen lo que tramen,
se arrimen donde se arrimen,
se ve que no se reprimen
mientras de la teta mamen.
Si hasta don Blas es de Femen,
¡no me extraña que blas-femen!
Espero que no se tomen
los versos de mi cacumen
malamente, y que se esfumen
pero enseñando el abdomen.
¡O lo de abajo, y extremen
sus acciones las de Femen!
Y aunque hay féminas que giman,
fementidas hay que temen
que en el olvido se quemen
los odios que las animan...
Lo de estas chicas de Femen,
¿no es un problema de semen?
Nefertiti Titicaca
Lo de estas chicas de Femen,
¿no es un problema de semen?
Porque tramen lo que tramen,
se arrimen donde se arrimen,
se ve que no se reprimen
mientras de la teta mamen.
Si hasta don Blas es de Femen,
¡no me extraña que blas-femen!
Espero que no se tomen
los versos de mi cacumen
malamente, y que se esfumen
pero enseñando el abdomen.
¡O lo de abajo, y extremen
sus acciones las de Femen!
Y aunque hay féminas que giman,
fementidas hay que temen
que en el olvido se quemen
los odios que las animan...
Lo de estas chicas de Femen,
¿no es un problema de semen?
Nefertiti Titicaca
Curro Pocoyó
EL CACHONDEO DEL EMPLEO
El asunto está muy feo
en el tema del empleo,
así que a pensar me pongo
y estas ofertas propongo,
que por lo visto en España
el éxito es del que engaña:
El de corazón amargo,
que trabaje en el embargo;
los empollones con gafas,
al tema de las estafas,
y el charlatán que es un fistro
pecador será ministro,
que está claro que mangante
rima bien con gobernante.
Todo aquel que sea un inútil,
a ese Senado tan fútil.
Quien no haga nada de balde,
será ególatra y alcalde,
pero si es mujer (¡sí, ésa!)
la pondremos de alcaldesa.
¿Vano, huero e insolente?
Está claro: ¡presidente!
¿Un esclavo del dinero?
¡Mafioso! (es decir, ¡banquero!)
El de cerebro raquítico
triunfará como político.
Si eres crüel y eres diestro,
¡a matar toros, maestro!
Y el consejero autonómico,
de bufón, farsante o cómico.
El que le guste el marisco,
pues que trabaje en el fisco.
Y aquél que trabajo busca,
de santo, si no se ofusca.
El que curre de informático,
que haga un informe simpático;
y si en el mundo es pintor,
que nos lo pinte de amor.
Quien se estanque, de estanquero;
quien sea libre, de librero;
de ingeniero, el ingenioso;
de celador, el celoso;
de cura, aquél que se cure,
y el que no, que lo procure...
El parado que sea majo,
que encuentre pronto trabajo,
y el que no se porte bien,
pues que lo encuentre también...
Y aquí termino estos versos
de los trabajos diversos,
ya me voy con mis principios
y mis fines y mis ripios,
colorado, colorín,
¡porque todo tiene un fin!
Curro Pocoyó
El asunto está muy feo
en el tema del empleo,
así que a pensar me pongo
y estas ofertas propongo,
que por lo visto en España
el éxito es del que engaña:
El de corazón amargo,
que trabaje en el embargo;
los empollones con gafas,
al tema de las estafas,
y el charlatán que es un fistro
pecador será ministro,
que está claro que mangante
rima bien con gobernante.
Todo aquel que sea un inútil,
a ese Senado tan fútil.
Quien no haga nada de balde,
será ególatra y alcalde,
pero si es mujer (¡sí, ésa!)
la pondremos de alcaldesa.
¿Vano, huero e insolente?
Está claro: ¡presidente!
¿Un esclavo del dinero?
¡Mafioso! (es decir, ¡banquero!)
El de cerebro raquítico
triunfará como político.
Si eres crüel y eres diestro,
¡a matar toros, maestro!
Y el consejero autonómico,
de bufón, farsante o cómico.
El que le guste el marisco,
pues que trabaje en el fisco.
Y aquél que trabajo busca,
de santo, si no se ofusca.
El que curre de informático,
que haga un informe simpático;
y si en el mundo es pintor,
que nos lo pinte de amor.
Quien se estanque, de estanquero;
quien sea libre, de librero;
de ingeniero, el ingenioso;
de celador, el celoso;
de cura, aquél que se cure,
y el que no, que lo procure...
El parado que sea majo,
que encuentre pronto trabajo,
y el que no se porte bien,
pues que lo encuentre también...
Y aquí termino estos versos
de los trabajos diversos,
ya me voy con mis principios
y mis fines y mis ripios,
colorado, colorín,
¡porque todo tiene un fin!
Curro Pocoyó
Olimpia Otevás
¡MADRID, VEINTE, VEINTE!
¡Ah Madrid, veinte, veinte,
veinte, veinte pa Tokio,
que el gobierno preseinte
os ha comido el cokio!
El hueco eligió el C.O.I.
que dejan los del Río,
y de nada ha servío
el hueco del Rajoy.
Al Blanco y la Botella,
mejor que se les eche...
¿Blanco en botella? ¡Leche!,
¡y mala leche en ella!
Olimpia Otevás
¡Ah Madrid, veinte, veinte,
veinte, veinte pa Tokio,
que el gobierno preseinte
os ha comido el cokio!
El hueco eligió el C.O.I.
que dejan los del Río,
y de nada ha servío
el hueco del Rajoy.
Al Blanco y la Botella,
mejor que se les eche...
¿Blanco en botella? ¡Leche!,
¡y mala leche en ella!
Olimpia Otevás
Abelinda Perez Sosa
¡FREEDOM PA TOS!
Freedom for Catalonia,
y pa mi prima Antonia,
que lleva presa veinte
años siendo inocente.
And freedom for Euzkadi,
and also for my daddy,
que por alzar la voz
sufrió un destino atroz.
Y freedom for Galicia,
que siempre me desquicia
cuando sin ningún fin
se quita el calcetín.
Y freedom for España,
que ya tiene castaña;
freedom para to quisqui
aunque esté jarto whisky.
¡Freedom pal extranjero,
porque es lo que más quiero!
¡Y para todo el mundo,
que al serlo no es inmundo!
¡Y pal extraterrestre,
aunque no se nos muestre!
Abelinda Perez Sosa
Freedom for Catalonia,
y pa mi prima Antonia,
que lleva presa veinte
años siendo inocente.
And freedom for Euzkadi,
and also for my daddy,
que por alzar la voz
sufrió un destino atroz.
Y freedom for Galicia,
que siempre me desquicia
cuando sin ningún fin
se quita el calcetín.
Y freedom for España,
que ya tiene castaña;
freedom para to quisqui
aunque esté jarto whisky.
¡Freedom pal extranjero,
porque es lo que más quiero!
¡Y para todo el mundo,
que al serlo no es inmundo!
¡Y pal extraterrestre,
aunque no se nos muestre!
Abelinda Perez Sosa
Jesús María Bustelo Acevedo
¡FIN DE LA CITA!
¡Fin de la cita! ¡Se rajó y se fue!,
y la palabra me dejó en la boca,
que son las cosas de esta España loca
que se inventó el P.S.O.E. y el P.P.
¡Fin de la cita! Yo, que la cité
como a aquel genio que no se equivoca
y en una breve cita el alma toca,
sin alma desolado me quedé.
¡Fin de la cita! ¡Qué época vergüenza!,
por más que tenga entre una y otra trenza
la beldad que no está en su corazón.
¡Otra vez me pasó! ¡Fin de la cita!,
¡que no cambia por más que lo repita
la forma en que me destrozó el guión!
Jesús María Bustelo Acevedo
¡Fin de la cita! ¡Se rajó y se fue!,
y la palabra me dejó en la boca,
que son las cosas de esta España loca
que se inventó el P.S.O.E. y el P.P.
¡Fin de la cita! Yo, que la cité
como a aquel genio que no se equivoca
y en una breve cita el alma toca,
sin alma desolado me quedé.
¡Fin de la cita! ¡Qué época vergüenza!,
por más que tenga entre una y otra trenza
la beldad que no está en su corazón.
¡Otra vez me pasó! ¡Fin de la cita!,
¡que no cambia por más que lo repita
la forma en que me destrozó el guión!
Jesús María Bustelo Acevedo
Gerardo Digo
DONDE DIJE DIGO DIGO DIEGO
No pene por el ciprés,
que en él no hay nada que pene,
y el que pena se entretiene
en mirarlo del revés
y nos apunta después
que su enhiesto surtidor
nos evoca al del amor,
y es verdad, pero del Cielo,
que aunque descubra su anhelo
no invierte el del trovador.
Gerardo Digo
No pene por el ciprés,
que en él no hay nada que pene,
y el que pena se entretiene
en mirarlo del revés
y nos apunta después
que su enhiesto surtidor
nos evoca al del amor,
y es verdad, pero del Cielo,
que aunque descubra su anhelo
no invierte el del trovador.
Gerardo Digo
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