La Nueva Medicina Germánica (Informe detallado y preciso de la Rumeniggen Dankeshön Und Bitten Universitäit)

LA NUEVA MEDICINA GERMÁNICA

El que por obligación
lleva a cabo toda acción,
clama por ser paralítico;
y el que es superreservón
por un cólico nefrítico

Aquel que estima fatal
darse y dar sin condición,
por penetración anal,
aunque no haya ningún mal
si a ti te gusta un montón.

Si no abrazas el momento
para pasártelo pipa,
pues te dolerá la tripa
por temor a estar contento.

Pero si engordas, repara
que no es que el otro esté sordo,
que es que ponerte más gordo
subraya lo que os separa.

¿Será cierto, o serán tufos
que huelen a cachondeo?
¡En fin, yo no me lo creo!
¡Son cosas de los magufos!

Jesús María Bustelo Acevedo

Mancuernas y Mancuernos (No es lo mismo el Cuerno de la Abundancia que la Abundancia de Cuernos)

MACHO ALFA EN EL GIMNASIO

El hombre de la mancuerna
desprecia el músculo tierno,
y por eso lo gobierna
ese gimnasio que alterna
en verano y en invierno...

¡Y hoy los músculos le crecen
que hasta de piedra parecen!

¡Sin embargo, en la entrepierna,
hay una víscera externa
que prosigue igual de tierna,
y compensan los infiernos
mandándole un par de cuernos
duros como una mancuerna!

Y hasta en su barrio, con gracia,
ya le dicen sin decoro:
¡estás con tanta gimnasia
poniéndote como un toro!

Jesús María Bustelo Acevedo

Breve Historia de Spain (España, pa los amigos)




Esta es la Historia de Spain
(pa los amigos, España),
de Tharsis a la Catarsis
que ya nos va haciendo falta.
Hablaremos de la Patria
y también de las patrañas;
tres mil años repartiendo
nuestra magia... y nuestra mafia.
Me vi a meté en el asunto,
que si no nos dan las tantas,
que aquí son breves los chistes
pero eternas las desgracias.
Hasta Cádiz los fenicios
nos llegaron pa fundarla,
y dijeron los thartessos:
¡largarse con vuestras barcas!
Los fenicios daban tortas,
los thartessos daban... tartas,
y unas copitas de vino
porque si no te atragantas.
También estaban los celtas,
que entonces ya se fumaba:
los extinguió Zapatero
con la ley que se inventara.
Romanos, etruscos, íberos...
De toas partes nos llegaban.
Normal que vengan sabiendo
qué buenas son nuestras playas.
También llegaron los griegos,
que a muchos ya les gustaba;
¡qué gusto que me da el griego
pero con una cuchara!
Total, que pasando el tiempo
llegan las tropas romanas
a esta tierra de conejos
que así es como nos llamaban,
sin que les diera vergüenza
decirnos lo que buscaban.
Tras ser derrotado Aníbal,
se marchó... ¡Po que se vaya,
que a mí no me van las gentes
que comen carnes humanas!
Total, que nace Jesús
(no yo, el que resucitara)
y al convertirno en cristiano...
¡qué de goles se marcaban!
Pero unos siglos después
nos llegan las tropas bárbaras...
¡Ay, Bárbara de mi vida,
qué precioso par de cachas!
Y luego llegan los árabes...
¡Joé, tos nos conquistaban!
¡Ni que fuera la Península
el jardín de la Bernarda!
Los árabes nos dejaron
esa Alhambra de Granada
y esa Mezquita de Córdoba.
Eran gente culta y sabia,
aunque un poquito chalaos:
¡el vino ni lo probaban!
¡España está dividida!
¡España está separada!
(¡Han pasao ochocientos años
y toavía no ha cambiao nada!)
Llega al fin la Reconquista:
todas las tropas cristianas
van barriendo desde el norte...
¡Otro barrido haría falta
en algunos ministerios
y oficinas de la banca!
En fin, que nos rejuntamos...
Bueno, es lo que aparentaba,
que hay algunos que se unen
para ver si se separan.
A las personas judías
las expulsamos de España;
bueno, a todas menos una
que en la cruz sigue clavada.
Y llega el Siglo de Oro,
que de oro se llamaba
porque en las minas de América
ni una pepita dejaban.
Calderón, Cervantes, Góngora,
Santa Teresa de Ávila...
escribieron esas joyas
que leen en tierras extrañas.
Duques, condes y marqueses
se expanden por todo el mapa
y extienden su señorío...
¡Amo a ve cuándo se largan!
A la misma Filipinas
llega la cultura hispana...
¡Pobrecitos filipinos!
¡Con lo tranquilo que estaban!
Luego la Armada Invencible
(aunque de invencible, nada)
cayó cerca de Inglaterra...
¡Yo no sé por qué se calla,
que a muchos que yo conozco
no los calla ni la Armada!
En fin, que llegan las Cortes
(que no los cortes de mangas,
ni Cortes de la Frontera
y ni los cortes de agua),
que son las Cortes de Cádiz;
¡comienza una nueva España!
¡Hasta que con los recortes
alguno se la cargara!
Se independiza Argentina,
se independiza Caracas,
se independiza mi niño
porque el hombre ya trabaja;
se independiza Perú,
Costa Rica, Nicaragua...
¡y al que se independizó,
otra vez lo tengo en casa!
Se independiza Colombia
y Méjico y Guatemala
y también los filipinos
y también los de La Habana...
Y Artur Mas grita indignado:
¡y con nosaltres, qué pasa!
Nos conduce al Siglo XX
renovadas esperanzas...
¡Empieza to mu bonito
y después nada de nada!
Llega una nueva república,
la de Zamora y Azaña
para arreglar el país...
¡Vamo a ve si hacen la hazaña!
Mas un vil levantamiento
enfrenta a las dos Españas,
hasta que una dictadura
sin compasión nos implanta
uno que dice ser Franco,
que, más que franco, era un facha.
Pero llega el rey Juan Carlos,
el príncipe y las infantas,
Suárez, Carrillo, González
y Roca y Pujol y Fraga...
Bueno, unos, más que llegar,
en realidá es que ya estaban...
Las ansias de libertad
al fin se ven realizadas,
hasta que Tejero intenta
cargarse la democracia.
¡Al suelo, coño!, le grita
a todos los de la Cámara...
Y un olor desagradable
inunda toda la sala.
Pero Suárez, valiente,
al vil traidor se le encara
y le grita al hombre verde:
¡madura, con to tus castas,
y quítate ese sombrero
que parece un matavacas!
Luego nos llega la Expo
y también las Olimpiadas
(esas que alguno aprovecha
pa colgarse más medallas),
van surgiendo nuevos retos,
van surgiendo... ¡nuevas mafias!
Y triunfa el gran Almodóvar
con sus películas mala...
malamente valoradas
por gentes muy mal pensadas.
Y después llega el Aznar...
¿Aznar? ¡Ojú, pasa página!
Pasemos a Zapatero...
¡Po mejó vuelve a pasarla!
Pues hablemos del Rajoy
y esta España recortada...
¡Amo a ver si se recorta
un poco sus partes bajas!
Bueno, de momento, amigos
y amigas, aquí se acaba
la historia de mi país...
¡Ya veremos si se alarga!
Muy contento yo me quedo
si a quien escucha le agrada
la forma en que la conté,
que si los males te atacan
es conveniente afrontarlos
con una pizca de gracia!
¡Que tengas salud, trabajo
y amor! ¡Y que viva España!

Jesús María Bustelo Acevedo

Mangüiti Petengüiti

EL LIBRO GORDO DE PETENGÜI

EL Petengüi y su Diversión Azur
mataron muchos rojos en el Este,
pero aún queda algún de su abolengüi
que buscado que mengüi
en su conciencia la heredada peste
se pone un rojo veste
y en la prensa le da mucho a la lengüi,
y da igual que te mole o te moleste,
¡oh glorioso Petengüi!

Mangüiti Petengüiti

Pablito Churcherías

¡EL SANTO QUE ESCUCHABA A LOS TRONCOS! (¿QUÉ PASA, TRONCO?)

¡Pablito, toca madera!
¡Ay, Pablito, por tu vida!
¡Y que nada nos divida,
tronco, por lo que más quieras!

¡Por tus castas! ¡Ay, perdón,
por mezclarte con la casta!
Pero grita fuerte: ¡basta
a toda separación!

(Menos en cierta región,
de cuya segregación
te declaras entusiasta).

Mas sabes, en tu grandeza,
que incluso el mal más atroz
lo disipa con su voz
la Madre Naturaleza.

¡Que si San Francisco el viejo
hablaba con los perritos,
tú escuchas a los tronquitos
y además te dan consejos!

Por eso teme el diablo,
no al de efesios y de efesias,
sino a ti, ¡auténtico Pablo!,
¡el San Pablo y Sus Iglesias!

Pablito Churcherías

Ramón Aguillo

BURKURUCHOS Y BURKINIS

Ciertos rumores escucho
que en verdad me maravillan:
¡Dicen que en abril hay muchos
beatos con burkuruchos
paseando por Sevilla!

Cuentan que hay muchas chiquillas
muy creyentes y muy ninis
que además de las mantillas
procesionan con burkinis.

Y al girar por la Giralda,
junto a la Torre del Loro,
está llorando Mafalda
y se está riendo un moro.

Que el único que hay allí
de la población hebrea
por lo visto es un chavea
clavaíto a un israelí....
¡clavaíto, sí, sí, sí!

Eso que se rumorea,
¿es verdad o son pueriles
invenciones de la aldea,
o de quien se cachondea
del incienso en los abriles?

¡Tan sólo sé que a Jesús
pondrán de nuevo en la cruz
los mismos romanos viles!

Ramón Aguillo

Rodrigo Roto

¡NO TE DIGO TRIGO POR NO LLAMARTE RODRIGO!

¡Hemos pasado un mal Rato,
han dicho los del Pepé!
¡Ay que triste se les ve
a los de por Ana Mato!
¿Un mal Rato? Y yo remato:
¿Y los españoles, ¡qué!?

Sin embargo, su derrota,
tanto en la Villa de Rute
como en la Ciudad de Rota,
ni se dio ni se discute...

¡Tras los votos, no hay permutas!
¡Y los votantes anónimos
mandan que a los San Jerónimos
vayan los mismos diputas!

Rodrigo Roto