Melchor Lito Cantor

EL ASTOR

Las sotras noshe a mi me endijo Blancaflor
que haga un pojema que entermine jiempre en or
y encomo se que si un esperto trobador
pos bamo a ber si enllebo a enfesto eze fabor.
Si me esquiboco con la métrica, lestor,
aojalá tenga usté un mirá perdonador,
porque aunque sé que si un intrépido cantor
kuarquiera mesmo vai komete argún error.
Pos el poema, por lo bisto, no es de amor,
ba de un mushasho que encreía que era astor,
pero en fartando barios dia a la lavor
lo endespidieron der travajo, ¡qué dolor!,
yantes de hirze diho ar jefe sin rubor:
toa la curpa es de mi doble, don Melchor,
¡que no ha benido a travajar por mí er traidor!

Melchor Lito Cantor

Raphael Rápido Rapsoda

RAPPAZ: EL RAP DE LA PAZ

Este mundo es una mierda,
la gente no está cuerda
pues no recuerda,
se vuelve cerda
y no vota a la izquierda,
a esa gentuza lerda
la colgaba de una cuerda;
escuchad, bastardos,
que os dirá este bardo
lo que adentro no me guardo,
pues no me acobardo,
te lo digo en gallego o en lunfardo,
que yo soy gallardo
porque siempre ardo
y lanzo mi dardo
a todo petardo
con oreja sorda
que irá por la borda
si la monta gorda,
y que sepa el que me aborda
con su mente torda
¡que ganará mi horda!

Raphael Rápido Rapsoda

Guan Gramón Giméneg

ENNIRVANAMIENTO

Oh los chopos del ocaso
teñidos de un rojo hambruno,
me seducen sus aromos
bajo piélagos fecundos;
oh verderón tristachero
cuyo culmen aventuro
con girafas dionisíacas
iluminando verdugos...
Geringonzas que en tinieblas
dais al céfiro el cianuro
de vuestro credo feraz
sobre un ginete bravuco
en tanto ornea su umbría
girones meditabundos,
y yo me marcho indolente
preso de un silencio músico...
¡Yo no sé ni lo que he dicho,
mira si será profundo!

Guan Gramón Giméneg

Armando Armisticio Armagedón

MIJN ARMEN ARMEN (POEMA ARMSURDO)

Armonía, siempre la estás armando,
y Armando no es más que un desarmado,
y desarmado es el que no tiene un arma,
y un arma es lo que me ha matado.

¡Quien lo diría!
¡Armando el desarmado lo mató con su armonía!

Armando Armisticio Armagedón

David Ávila Vidal

VIDA

Te has convertido en el centro de mi vida
y es por eso que te entrego mi vida
no quiero que te marches de mi vida
porque entonces tendría que dejar esta vida
pues para mí es como la muerte no tenerte en mi vida
cuando te acercas toda mi vida
se llena gracias a todo tu cariño de vida
eres como la luz de mi vida
que a ser felices nos con vida
a ti y a mí mi vida
y en este poema no puede tener ca vida
lo que amenace la felicidad de nuestra vida
porque tenemos la desdicha prohi vida
y jamás miramos la vida vi vida
y si la muerte es la bajada tú eres la su vida
vente niña que te invito a una be vida.

David Ávila Vidal

Pablo Nervudo

VENTE POEMA

Puedo escribir los versos más simples esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche es mu bonita,
y to las estrellitas dan besitos de luz".

Y la brisa nocturna salió a darse un garbeo.

Puedo escribir los versos más simples esta noche.
Yo la quise un montón, ella a mí un poquitín.

A veces copulamos bajo el cielo estrellado.
Me la zampé en los besos, la tía estaba mu guena.

De vez en cuando me quería, y, vamos, yo a ella un montón,
la amaba porque tenía tres grandes ojos preciosísimos.

Puedo escribir los versos más simples esta noche.
Pero ya sa marchao. Ma dejao to tirao.

Y ya las estrellitas no dan esos besitos.
Y el poema mío es un hielo mu frío.

Ya me da iguá que cupiera o no en mi cariño.
La noche es mu bonita, pero ella sa largao.

Y ya está. Parece que alguien berrea, ¿no?
Oh, cuanto sufro porque sa ido, sa ido esa tía que tanto quería.

Los ojos (de la cara) la buscan y rebuscan.
El corazón la busca... Vamo, tor mundo buscando.

Po na, seguí buscando, yo vi a tomarme una copita.
Hasta luego, pisha, sigue con el poemita.

Me vi a meté en el dentro de la noche,
aunque sé que sin ella soy tinto.. digo, distinto.

Ahora ya no la quiero, pero la quise un montón.
Las palabras me salían de la boca y llegaban a su oído, ¡qué raro!

Y ahora otro se la estará tirando, fijo.
Su ombligo. Sus tetitas. Su ojo infinito.

Po ya no te quiero, ea... Bueno, sí te quiero...
que no, que ya estí harto... Ay, que sí, que la adoro.

A veces copulamos bajo el cielo estrellado.
Me la zampé en los besos, la tía estaba mu guena.

¡Y la tía no me daba ni las gracias! ¡Qué hartura!
¿Po sabe que te digo? ¡Vi a escribí otro poema!

Pablo Nervudo

Henaro Talenti

MADRUGATIOR PURUMDUMCUS

Me mira la madrugada
cuando ellos no pueden verme
y yo masco un porvenir
sin encontrarle el sabor
que el fantasma del pasado
me robó; voy desterrado
sin patria y sin oasis,
contemplando sediento el espejismo
que viene a asesinarme sin piedad.
Pero allí estás, arropándome,
manjares del pretérito Edén,
balanza inmortal de un dios ateo...
¡Coño, qué pesadilla!

Henaro Talenti