La Verdadera Historia del Pequeño Nicolás



LA VERDADERA HISTORIA DEL PEQUEÑO NICOLÁS

Esta es la historia, señores,
de Nicolás el Pequeño,
hijodalgo castellano
de noble y rancio abolengo.
Allá en la ciudad de Parla
dio su primer parlamento
el día que vino al mundo
dejando al doctor perplejo:

-Yo no quiero biberones,
yo quiero caviar del bueno,
y con los de la Pechotes
no me hace falta más pecho,
¡y viva la teta gorda
del engranaje pepero!

Una semana después
fue nombrado consejero
personal del director
de aquel prestigioso centro:
la clínica "Las Gaviotas",
para gente de altos vuelos...

-Soy Francisco Nicolás,
sí, Nicolás el Pequeño,
que hereda todo del Grande
puesto que el Grande está muerto,
flor y nata del Pepé
y del pueblo madrileño...
Soy el más grande, el más sabio,
el más listo y el más bueno,
pero no pedirme cuentas,
que soy sólo un escudero.-
Así ante cada bedel,
oficial o posadero
cantaba el tal Nicolás
abriendo puertas y puertos,
y castillos de Castilla,
y cortijos palaciegos
(para ciegos y videntes,
como el famoso sujeto),
codeándose con grandes
cortesanos del gobierno
(y no pocas cortesanas,
amantes del buen toreo,
con una extensa experiencia
en el arte de los cuernos)...

Mas una tarde la envidia
le desmoronó el invento:
llegaron los Mangas Verdes
(¡que no son pornotebeos!)
y lo condujeron hasta
la prisión de Alcalá Meco.
El director, intrigado,
fue a visitarlo al momento,
y el gran Nicolás le dijo,
convencido, franco, serio,
jovial, ingenioso, firme,
iluminado y risueño:

-Soy Francisco Nicolás,
sí, Nicolás el Pequeño,
en una misión secreta
que lleva nuestro gobierno
en las cárceles de España,
como esta de Alcalá Meco...

-¡Calle usted, don Nicolás,
no desvele más secretos!,
que todo cuanto precise,
raudo, veloz, ágil, presto,
pondré a su disposición...
¡Considéreme su siervo!

Y así, el honorable hidalgo
retornó al viejo sendero,
y hubo nuevas aventuras,
alegrías, desencuentros,
fiestas, faustos, amoríos
y conflictos palaciegos...
Mas ya llegará el instante
de hablarles de todo ello
y de otras muchas andanzas
de Nicolás el Pequeño,
hijodalgo castellano
de noble y rancio abolengo.

Jesús María Bustelo Acevedo

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